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20MINUTOS.ES - Salud

Noticias de Salud en 20MINUTOS.ES
  1. El motivo por el que puedes sentir náuseas después de hacer ejercicio

    El ejercicio físico es fundamental para nuestro bienestar. De hecho, hay muchos estudios que avalan una serie de efectos beneficiosos instantáneos que tiene sobre nuestra salud y especialmente nuestro estado anímico. Pero, con todo, algunas personas experimentan algo paradójico: se encuentran mal después de hacer ejercicio o al hacerlo.

    ¿Qué provoca estas náuseas?

    Concretamente, es relativamente frecuente que muchas personas sientan náuseas después de una sesión de ejercicio. Afortunadamente para los afectados, en la mayoría de los casos no hay motivo para alarmarse y el problema tiene fácil solución.

    Hay varias razones por la que esto puede estar sucediendo, tal y como explica un artículo en el medio The Conversation.

    Por una parte, debemos tener en cuenta los procesos que tienen lugar en el cuerpo cuando nos ejercitamos. Entre ellos, está la redistribución del flujo sanguíneo: debido a que el esfuerzo en los músculos eleva la demanda de oxígeno, nuestro organismo va a destinar más sangre a ellos y, para que eso sea posible, va a reducirla en otras partes.

    Uno de los sistemas preferentes para obtener esa sangre adicional es el digestivo, cuya función nuestro organismo estima menos urgente que la motriz en el momento del ejercicio.

    Si hemos comido recientemente y nuestro estómago está trabajando, una disminución en el flujo sanguíneo se traduce en una falta de oxígeno en los músculos gástricos, que se encontraban activos en ese momento, lo que puede causar las náuseas.

    A eso se suma que, para lograr más oxígeno, el cuerpo incrementa la frecuencia respiratoria y el volumen de aire inhalado, para lo cual necesita movimientos más amplios y fuertes en los músculos que controlan la respiración y, entre ellos, en los abdominales. Esto comprime de manera rítmica los órganos del vientre, lo que contribuye a la sensación de náuseas.

    La importancia de esperar

    La solución más lógica, por tanto, está en cuidar cuándo y qué comemos antes de hacer ejercicio físico. Deberemos evitar ponernos a realizar grandes esfuerzos mientras el estómago se encuentre aún muy activo.

    Una buena cifra para asegurar que el estómago ha terminado su trabajo antes de arrancar a correr estaría en esperar dos horas después de la comida, ya que ese es el tiempo que lleva aproximadamente a nuestro estómago procesar la comida sólida.

    No obstante, también deberíamos prestar atención a qué comemos, ya que unos alimentos suponen más trabajo para nuestro estómago que otros. Es el caso de las comidas con alto contenido en grasas, fibra o incluso proteínas.

    De hecho, los suplementos de proteínas, como los presentes en los batidos, pueden incrementar la posibilidad de sufrir náuseas al realizar ejercicio físico si se toman justo antes.

    Lo mismo sucede con las grasas saturadas, que además irritan ciertos tejidos del tracto digestivo.

    En este sentido, los mejores alimentos serían algunos como los hidratos de carbono de alta calidad (por ejemplo, los plátanos), ciertas proteínas en cantidades moderadas y las grasas insaturadas (como las presentes en los frutos secos), que no sólo proporcionan energía al cuerpo sino que además son fáciles de digerir. Y, aún así, no está de más esperar un tiempo entre la comida y el ejercicio.

  2. Los efectos secundarios del Nolotil durante el embarazo y la lactancia

    El Nolotil ocupa uno de los primeros puestos en la lista de los fármacos más vendidos en España. Su principio activo es el metamizol y está indicada su ingesta a nivel terapéutico para "el dolor agudo, moderado o intenso post-operatorio o post-traumático, de tipo cólico o de origen tumoral" y para la "fiebre alta que no corresponda a otras medidas terapéuticas", destaca la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

    En cuanto a la dosis recomendada, se suele establecer "en función de la intensidad del dolor o la fiebre" y teniendo en cuenta la sensibilidad de cada persona a este medicamento. Su efecto comienza a producirse pasada media o una hora tras la administración vía oral, pero, como ocurre con todos los fármacos, presenta ciertos efectos secundarios.

    Asimismo, no se recomienda su consumo en determinados casos, como por ejemplo durante el tercer trimestre del embarazo. Entonces, ¿cuáles son sus riesgos en esta etapa? ¿Hay alternativas?

    ¿Por qué está contraindicado?

    La AEMPS destaca que los datos disponibles relativos al uso de metamizol en personas embarazadas son "limitados". No obstante, a nivel general, no se recomienda su ingesta durante el primer y segundo trimestre. Además, "el uso de metamizol durante el tercer trimestre está asociado a fetotoxicidad (insuficiencia renal y constricción del ductus arteriosus)", advierte.

    Por eso, está contraindicado este medicamento. "En caso de uso accidental de metamizol durante el tercer trimestre, el líquido amniótico y el ductus arteriosus se deben controlar mediante ecografía y ecocardiografía", añaden. Además, el metamizol puede atravesar la barrera placentaria.

    ¿Es seguro durante la lactancia?

    Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), el metamizol es un antiinflamatorio no esteroideo derivado de la pirazolona. "Inhibe la síntesis de las prostaglandinas", es analgésico y antitérmico. Su principio activo "relaja ligeramente la musculatura lisa, por lo que resulta especialmente útil en dolores de tipo cólico".

    Sin embargo, está contraindicado su uso en "neonatos y lactantes menores de 3 meses o de menos de 5 kilogramos de peso corporal". Entonces, ¿es seguro durante la lactancia o no? "Los productos de degradación de metamizol se excretan en la leche materna en cantidades considerables y no se puede excluir que exista riesgo para el lactante", subraya la AEMPS.

    Como destaca la web especializada e-lactancia.org, las alternativas más utilizadas son el ibuprofeno y el paracetamol. Ambos medicamentos son seguros durante la lactancia, presentan un riesgo mínimo para la persona y el lactante.

    ¿Cuáles son los efectos secundarios?

    A nivel general, el Nolotil puede provocar efectos secundarios del tipo dermatológico, digestivo, hematológico o provocar una reacción anafiláctica. De acuerdo con la AEP, estas serían las posibles reacciones adversas, aunque muchas son poco frecuentes:

    • Digestivos: la mayoría de las reacciones adversas registradas fueron náuseas, sequedad de boca y vómitos.
    • Hematológicas: leucopenia, agranulocitosis, trombocitopenia.
    • Reacciones anafilácticas o anafilactoides: picor, urticaria, hinchazón, angioedema, broncoespasmo, arritmias, choque.
    • Choque anafiláctico: estas reacciones se producen principalmente en pacientes sensibles.
    • Dermatológicas: erupciones, síndrome de Stevens-Johnson o síndrome de Lyell.
    • Otras: la reacción adversa más frecuente es dolor en el lugar de la inyección, seguida de sensación de calor y sudoración.
    • En uso crónico no está exento de producir efectos renales: empeoramiento agudo de la función renal, proteinuria, oliguria o anuria, insuficiencia renal aguda, nefritis.
  3. ¿Tener la vacuna contra la viruela te protege frente a la viruela del mono?

    El Ministerio de Sanidad y las autonomías se reunirán esta tarde en el Consejo Interterritorial de Salud extraordinario para analizar la evolución de los brotes de viruela del mono en España, al haberse detectado 20 casos positivos, mientras que otros 59 continúan en estudio.

    Por el momento, el ejecutivo central descarta vacunar contra la viruela a la población menor de 40 años, aquella que nació después de que esta enfermedad quedara erradicada en España en 1980. Sí está evaluando la compra de medicamentos antivirales y de la única vacuna existente contra la viruela, pero que en todo caso se administraría únicamente a personas que hayan mantenido contacto estrecho con una persona contagiada.

    En este sentido, las complicaciones más graves podrían ocurrir en niños y jóvenes, porque las personas de más de 40 o 50 años que fueron vacunadas contra la viruela podrían conservar cierta protección frente a la viruela del mono.

    ¿Cuál es el nivel de protección? ¿Cómo prevenir?

    "La vacuna contra la viruela protege entre un 80% y un 85%". Este ha sido el mensaje publicado por el doctor Raúl Ortiz de Lejarazu, experto en virología y profesor de microbiología, en su perfil oficial de Twitter. El especialista asegura que el virus de la viruela es similar al del mono, que se puede transmitir por vía respiratoria, contacto estrecho, fómites personales y líquido de las vesículas.

    "No hay tratamientos ni vacunas específicas contra la infección por el virus de la viruela símica, aunque se pueden controlar los brotes. En el pasado, la vacuna antivariólica demostró una eficacia del 85% para prevenir la viruela símica", destaca por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Por otro lado, la cadena de transmisión es corta, de cinco a seis personas, y la transmisión también puede producirse de la madre al feto y manteniendo relaciones sexuales, añade el experto.

    ¿Y cómo prevenir? El doctor Ortiz de Lejarazu asegura que la estrategia de prevención para por identificar y diagnosticar de manera precoz los casos, así como proceder a su aislamiento hasta que no sean contagiosos. A estos procesos se suma el tratamiento correspondiente. Asimismo, hay que proceder a la rápida identificación de los contactos estrechos y su cuarentena.

    1-La vacuna de viruela protege 80-85% del #monkeypox
    2-Transmisión vía respiratoria, contacto íntimo o convivencia, fomites personales (ropas, ropa de cama) y líquido de las vesículas. cadenas de transmisión cortas <5-6 individuos. Tb madre/feto y relaciones sexuales.

    — R Ortiz de Lejarazu🦠🤧💉🧬🏉 (@DrLejarazu) May 20, 2022
  4. Estos son los pensamientos que se quedan congelados en las personas que sufren catatonia

    El cuadro clínico de la catatonia es uno muy particular. El paciente parece quedarse como congelado: inmóvil, silencioso, con la vista fija en un punto, sin reacción. Unas horas, unos días, unos meses... o incluso durante años.

    Se trata de un trastorno raro y complejo sobre el que aún persisten muchos misterios. Está a caballo entre la especialidad de psiquiatría y la de neurología, y consiste en una afectación que impide el discurso y el movimiento. En tal estado, es fácil asumir que el paciente no está consciente; no obstante, la evidencia parece apuntar justo en la dirección contraria.

    "Las voces me decían que mi cabeza iba a explotar"

    Este es el objeto de un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores británicos y publicado en la revista científica Frontiers in Psychiatry, que revisa los reportes de caso de cientos de pacientes con la condición, en búsqueda de referencias a lo que cada persona sentía o pensaba mientras se encontraba en estado catatónico.

    Las experiencias individuales resultan ser muy variadas. Es cierto que muchos dijeron no ser conscientes de lo que estaba pasando, o no recordarlo después, pero por el contrario muchos fueron capaces de describir sensaciones como el dolor de permanecer en una misma postura durante tanto tiempo. Incluso, había algunos que tenían una 'explicación racional' para la catatonia.

    Por ejemplo, un paciente mantenía la creencia de que su cabeza "se caería de su cuello", por lo que adoptó una extraña postura (apoyándola en el suelo) hasta ser atendido. Otros dijeron escuchar voces que les ordenaban mantenerse inmóviles por diversas razones: en un caso porque de lo contrario le "explotaría la cabeza", y en otro se trataba de un mandato divino.

    La inmovilidad tónica

    Una de las teorías que explican la catatonia es que se asemeja, en algunos aspectos, a un fenómeno conocido como inmovilidad tónica. Se trata de una reacción observada especialmente en los animales (pero también en las personas) al enfrentarse a depredadores especialmente grandes y peligrosos: efectivamente, quedarse 'congelados', lo que a veces logra que pasen desapercibidos para el enemigo.

    De hecho, algunas de las experiencias descritas por los pacientes catatónicos en el estudio podrían sustentar esta hipótesis, por lo menos para algunos casos de la enfermedad. Así, el documento recoge el caso de una persona que afirmó ver una serpiente que también hablaba con ella, y destaca la vividez y el realismo de esta alucinación particular.

    Lo que se observa, en conjunto, es que la experiencia subjetiva de la catatonia es muy variada, como también lo son los síntomas de cada paciente y los posibles orígenes del problema. Sin embargo, estos testimonios sirven como recordatorio, entre otros a los propios profesionales que tratan a los pacientes con estas características, de la necesidad de mostrar comprensión y empatía con las personas que sufren este peculiar trastorno.

  5. El fármaco que podría curar las cataratas está más cerca

    Las cataratas son un trastorno ocular relativamente común y que puede tener una importante afectación en la vida de las personas, ya que conllevan una reducción muy significativa de la visión. Hasta ahora, la única forma de tratarlas es quirúrgica: es necesario extirpar el cristalino y sustituirlo por una lente.

    La acuaporina, objetivo terapéutico

    El procedimiento es notablemente eficaz, pero también complejo e invasivo. Por ello, es especialmente pertinente la búsqueda de alternativas (por ejemplo, farmacológicas) para hacer frente al problema.

    Así, un equipo internacional de científicos dirigido por la Universidad Anglia Ruskin (Reino Unido) ha publicado los resultados, que califican como "extremadamente positivos", de los ensayos en laboratorio para un compuesto que eventualmente podría constituir esta alternativa farmacológica.

    Tal y como explican en el documento, publicado en el medio especializado Investigative Ophthalmology and Visual Science, el desarrollo del medicamento se basa en trabajos previos del mismo equipo que habían encontrado que el cristalino se formaba en la gestación mucho antes de lo que previamente se creía. En tal proceso juega un importante papel una proteína llamada acuaporina, también llamada proteína intrínseca de la membrana, que en las personas con cataratas forma cúmulos que dispersan la luz a su paso por la lente natural del ojo humano.

    Mejor 'resolución' y menor opacidad

    En base a esto, decidieron probar en grupos de modelos animales (concretamente, ratones) la administración de un compuesto de oxisterol llamado VP-001 en forma de gotas oculares. La idea es que, como sugerían evidencias previas, los oxisteroles restaurasen la configuración de las proteínas en el cristalino.

    Aunque la experiencia, por ahora, se limita a los animales (y por tanto, no puede considerarse extensible a las personas hasta que no se realicen los ensayos clínicos pertinentes), los resultados dan cuenta del potencial del fármaco. Con un total de siete tratamientos distribuidos a lo largo de dos semanas, los animales tratados experimentaron mejoras sustanciales en el índice de refracción, en el 61% de los casos (lo que se traduce en mejor 'resolución' de la imagen captada por el ojo y menor aberración óptica) y menor opacidad en el 46% de los sujetos experimentales.